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Declaración colectiva del Episcopado ante la constitución de la República. España. 20 de Diciembre de 1931

Los principios y preceptos constitucionales en materia confesional no sólo no responden al mínimum de respeto a la libertad religiosa y de reconocimiento de los derechos esenciales de la iglesia que hacían esperar el propio interés y dignidad del Estado, sino que, inspirados por un criterio sectario, representan una verdadera oposición aun a aquellas mínimas exigencias. (...)
Más radicalmente todavía se ha cometido el grave y funesto error de excluir a la Iglesia de la vida pública y activa de la nación, de las leyes, de la educación de la juventud, de la misma sociedad doméstica, con grave menosprecio de los derechos sagrados y de la conciencia cristiana del país. (...) De semejante separación violenta e injusta, de tan absurdo laicismo del Estado, la Iglesia no puede dejar de lamentarse y protestar, convencida como está de que las sociedades humanas no pueden conducirse, sin lesión de deberes fundamentales, como si Dios no existiese, o desatender a la Religión, como si ésta fuera un cuerpo extraño a ellas o cosa inútil y nociva. (...)
Derecho y libertad para todos, tal parece ser la inspiración formulativa de los preceptos constitucionales, con excepción de la Iglesia.

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¿Los extraterrestres construyeron las pirámides?

No, de ninguna manera. Las pirámides de Egipto fueron construidas por personas humanas que fueron obligadas,  coaccionadas, doblegadas y -oportunamente- esclavizadas a hacerlo para sostener y profundizar el poder de unos señores que, además de reyes, se decían dioses. Quienes argumentan que las pirámides fueron construidas por extraterrestres invisibilizan y ocultan esa relación de explotación. 1. Los faraones no eran marcianos sino personas alrededor de las cuales se instituyó un sistema de dominación organizado para beneficiar a pequeños grupos en desmedro de las mayorías. 2. Que las tres grandes pirámides estén alineadas con el cinturón de la constelación de Orión demuestra el conocimiento de los astros que tenían algunos funcionarios egipcios, y nada más que eso. 3. Las pirámides de Egipto no emanan ninguna energía, no están conectadas subterráneamente ni con las pirámides Mayas ni con las bóvedas secretas de Cristina Kirchner.