Desde que el señor
Infante Don Antonio (un tío de Fernando VII a quien
éste confió la presidencia de la Junta Suprema
de Gobierno) salió de Madrid (obligado por los franceses),
ha caducado el gobierno soberano de España. Ahora con
mayor razón debe considerarse que ha expirado, con
la disolución de la Junta Central, porque además
de haber sido acusada de infidencia por el pueblo de Sevilla,
no tenía facultades para establecer el Supremo Gobierno
de Regencia, ya porque los poderes de sus vocales eran personalísimos
para el gobierno y no podían delegarse, y ya por la
falta de concurrencia de los diputados de América en
la elección y establecimiento de aquel gobierno, que
es por lo tanto ilegítimo. Los derechos de la soberanía
han revertido al pueblo de Buenos Aires, que puede ejercerlos
libremente en la instalación de un nuevo gobierno,
principalmente no existiendo ya, como se supone no existir,
la España en la denominación del señor
don Fernando VII.
No, de ninguna manera. Las pirámides de Egipto fueron construidas por personas humanas que fueron obligadas, coaccionadas, doblegadas y -oportunamente- esclavizadas a hacerlo para sostener y profundizar el poder de unos señores que, además de reyes, se decían dioses. Quienes argumentan que las pirámides fueron construidas por extraterrestres invisibilizan y ocultan esa relación de explotación. 1. Los faraones no eran marcianos sino personas alrededor de las cuales se instituyó un sistema de dominación organizado para beneficiar a pequeños grupos en desmedro de las mayorías. 2. Que las tres grandes pirámides estén alineadas con el cinturón de la constelación de Orión demuestra el conocimiento de los astros que tenían algunos funcionarios egipcios, y nada más que eso. 3. Las pirámides de Egipto no emanan ninguna energía, no están conectadas subterráneamente ni con las pirámides Mayas ni con las bóvedas secretas de Cristina Kirchner.