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Los trabajadores cristianos denuncian (Cristianismo y Revolución Nº 2. Octubre-Noviembre 1966)

Denunciamos que los imperialismos, para mantener su predominio, se apoyan en minorías reaccionarias y en determinados sectores militares, que se convierten así en guardia pretoriana de intereses foráneos y de minorías, y en instrumento de la explotación, en lugar de ponerse junto al pueblo para luchar por la justicia, la auténtica democracia y la liberación nacional.
Denunciamos igualmente, que se pretende engañar a los trabajadores con falsas promesas de mejoramiento económico-social a través del llamado “capitalismo del pueblo” o neoliberalismo, que en última instancia, no es más que un engaño, ya que no cambia las estructuras de fondo y mantiene los privilegios y la injusticia social.

Afirmamos enérgicamente, que solo una profunda Revolución Social puede abrir perspectivas para modificar la actual situación. Y que en este proceso de cambio, las fuerzas obreras —tanto de la ciudad como del campo— son la columna vertebral y el motor de la Revolución.

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